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La
celebración del Congreso Extraordinario del PSOE de Andalucía
persigue dos objetivos fundamentales. Primero, reforzar la imagen de
Griñán en Andalucía que hasta ahora aparece apagada y anodina; y,
segundo, visibilizar el cambio de Secretario General tras la marcha
de Chaves a Madrid. La escenificación del cambio de Secretario
General va a traer cola, pues dentro del Partido Socialista no todo
el mundo apoya a Griñán, ya que quiere hacer un cambio en
profundidad del partido y traducirlo también en el ámbito del
Gobierno Andaluz.
Por
lo que se cuece en el mentidero político y tras la celebración del
Congreso, tendremos una crisis de gobierno andaluz con la reducción
de algunas consejerías y el cambio de varios consejeros.
Inmediatamente una concentración de las delegaciones provinciales de
las consejerías, lo que disminuirá el número de puestos ocupados
por los socialistas. Algunos de los que serán afectados ya se están
posicionando en contra de estos cambios porque se quedarán fuera y
aunque les hayan prometido puestos de salida en las distintas listas
de las municipales, no quisieran perder los privilegios obtenidos
hasta el momento.
Andalucía
necesita en estos momentos de todo menos representaciones teatrales
partidarias. Con los datos de afectación de la crisis en nuestra
comunidad, el Gobierno Andaluz aún no ha presentado una propuesta
para salir de la misma y la oposición sólo se queda en el “nosotros
lo haremos mejor”. Los cambios de “imagen” que se van a
realizar tras el congreso son sólo eso, cambios de imagen, pero no
se producirá ningún cambio político. Los socialistas viven
anquilosados en el pasado y es un partido cargado de prebendas a
pagar dentro de sus filas. Ello hace que se encuentren muy atados de
pies y manos para hacer algo interesante.
Las
encuestas, por primera vez en la historia reciente de nuestra
democracia, dicen que el PSOE perdería las elecciones en Andalucía,
teniendo que abandonar el gobierno de la Junta después de 30 años
de partido único. Según sus cálculos tendrían que mantener unos
muy buenos resultados y pactar con Izquierda Unida para seguir
gobernando, cosa que ya han hecho en varias administraciones como la
Di*****ción de Málaga, Córdoba, Ayuntamientos como Córdoba y
Sevilla, y muchos más. El PSOE pactaría con quién fuera con tal de
mantenerse en el poder andaluz.
No
obstante, los andaluces ya estamos bastante cansados de más de lo
mismo. No creemos en un Gobierno para Andalucía que no gobierne para
los andaluces, ni en un partido que confunde permanentemente lo
institucional y público con el propio partido, a semejanza del PRI
mejicano que se mantuvo 70 años en el poder. Andalucía necesita un
cambio en profundidad y ese cambio no puede venir de las actuales
fuerzas políticas. Precisamos de una regeneración democrática de
altos vuelos, de un cambio profundo de personas que pongan las
instituciones al servicio de los ciudadanos y no se sirvan de ellas
para realizar política de baja altura. La sorpresa no le va a venir
al PSOE por la subida del PP, sino por la entrada en la escena
política andaluza (hecho que se daría por primera vez en la
historia electoral de la comunidad) de un nuevo partido en el
parlamento andaluz. Unión Progreso y Democracia avanza con fuerza y
ya está poniendo en crisis las estructuras de los partidos
mayoritarios. Muchas esperanzas se están volcando en UPYD, sobre
todo por parte de la juventud y de los núcleos urbanos de Andalucía.
Necesitamos en el Gobierno Andaluz un partido nuevo, con entereza y
honestidad, que no viva de la política sino para hacer política en
beneficio de la ciudadanía. Eso es lo que realmente les pone
nerviosos y les descoloca su mapa de estrategias. Por eso tantas
representaciones teatrales y las que nos quedan.
FRANCISCO
PINEDA ZAMORANO
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