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Para el
consejo Local de Unión Progreso y Democracia (UPyD), el caso Liria
Menor apestaba desde el principio.
El hecho
de que un medio de comunicación haya revelado que el marido de la
ex-concejala del PSOE esté trabajando para el ayuntamiento no es
sino la constatación de que el “favorcillo” en la elección del
Defensor del Ciudadano se pagaría de algún modo.
Para UPyD
el hecho de que se le pague el favor no era sino cuestión de tiempo;
de hecho, el Coordinador local del partido, Alfonso Ruano, ya
manifestó a algún periodista en su momento que el caso daba para
una investigación por parte de la prensa.
Resulta
absolutamente bochornoso cómo el equipo de gobierno municipal mueve
o intenta mover los hilos de determinadas asociaciones; todo ello
manejado desde la experta mano del delegado de Participación
Ciudadana, Baldomero León.
También
resulta absolutamente bochornoso que la elección del defensor del
ciudadano acabe en una sesión plenaria en la que se transfieren
votos desde otro partido, y la cosa termina incluso en la dimisión
de una concejala. ¿Tan importante es controlar al Defensor del
Ciudadano?
Es penoso
el espectáculo que han dado el PP y el PSOE en este asunto, uno
retorciendo voluntades, y el otro con un grupo de concejales
heterogéneo y poco unido que se ha deshecho a las primeras de
cambio.
Las
revelaciones no dejan de ser preocupantes: ¿cómo se le ha
contratado?, ¿por qué?, ¿se han seguido los protocolos que marcan
los reglamentos municipales?, ¿se le puede poner a un “autónomo”
un despacho en una dependencia municipal?, ¿qué funciones realiza?,
¿puede cualquier otro autónomo o empresa acceder a hacer labor
comercial para ofertar “modalidades de patrocinio y avances sobre
eventos”?
Para Unión
Progreso y Democracia, el equipo de gobierno debe dar cumplida
respuesta a todas estas cuestiones.
Alfonso Ruano
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