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Centro de Salud San Pedro Alcántara

Educación Maternal

Consejos para la crianza

 

¡¡ Si estás embarazada no debes de estar tanto tiempo frente al ordenador !!
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Consejos para el embarazo - Consejos para el parto - Consejos para el puerperio - Consejos para la crianza

 

     Enmarcada en el programa de embarazo y como parte de la atención integral a la mujer embarazada, el Centro de Salud de San Pedro Alcántara ofrece un curso de educación maternal (preparación psicofísica al embarazo, parto y crianza).

     Este curso lo pueden realizar las futuras madres durante el tercer trimestre de su embarazo y se realiza en grupos de aproximadamente 20 mujeres.

     El curso consta de 10 sesiones con los siguientes contenidos:

  • Ejercicios físicos: Estiramientos, estimulación de la circulación, ejercicios perineales,...

  • Ejercicios de Relajación muscular y piental.

  • Charlas, coloquios sobre embarazo, parto y crianza.

  • Ejercicios respiratorios.

     Pueden acudir a estos cursos todas las gestantes que lo deseen.

 
Consejos para la crianza

 

Si tienes animales en casa, asegura su higiene y sus vacunas. Procura que estos no se acerquen demasiado al bebé para evitar - en lo posible - "lametones" de los perros, algún arañazo de los gatos, etc...

El llanto es el medio más poderoso de expresión de tu hijo. Gracias al llanto logra establecer con su madre una comunicación, tu reconocerás desde el principio el llanto de tu hijo. Durante los primeros meses puede que llore dos o tres horas diarias, después menos. Si no llora es porque está a gusto, todo marcha bien.

Normalmente suele llorar aproximadamente 15 minutos antes de la toma para decirte que tiene hambre, otros motivos de llanto son: soledad, ruidos, si les molesta la tripa por acumulación de gases, suele además encoger las piernas sobre el abdomen.

Debes tener mucha paciencia y atención con tu hijo, ya que éste evoluciona, cambia y tiene necesidades muy variadas.

No dejes la cabeza de tu hijo nunca sin apoyo al llevarlo en brazos. Descansa su cuerpo sobre el hueco que le ofrece tus brazos de manera que la cabeza se apoye sobre uno de los antebrazos, el culito y la espalda en el otro. También puedes llevarlo apoyado contar tu pecho, la cabeza queda sobre tu hombro con una mano sujetas la cabeza y hombros y con la otra harás lo mismo con el culito.

Debes bañar a tu hijo todos los días, el baño relaja, es mejor bañarlo por la tarde para que le resulte más fácil conciliar el sueño, a ser posible siempre a la misma hora. Aconsejamos una hora en que el padre también esté en casa, será un momento agradable para los tres.

Verifica la temperatura del agua, empieza con el lavado de la cabeza. Sujeta a tu hijo boca arriba, con la nuca y la espalda apoyados sobre tu antebrazo y el cuerpo fuera. Utiliza la esponja, deja correr el agua sobre tu cabello. Procura que no le entre agua en los ojos. Frótale con suavidad.

A continuación sumerge el cuerpo de tu hijo, sin dejar de sujetarlo por debajo de los hombros y a la altura del culito. Lávale con suavidad sin jabón durante las primeras semanas. Un poco de aceite para bebés te ayudará a limpiar la zona de los pliegues. Por último arroparás a tu hijo con una toalla. Para aplicarle la crema o aceite, echaremos un poco en nuestra mano y untaremos el cuerpo insistiendo en los pliegues.

Debes realizar una serie de cuidados cotidianos que son:

  • Para limpiar la parte externa de la nariz, no utilices bastoncillos.

  • Limpia los ojos con gasas húmedas desde el ángulo interno hacia la parte externa, con una gasa para cada ojo.

  • Limpia el pabellón de la oreja, sin emplear bolitas de algodón ni bastoncillos.

  • Para terminar le limpiarás los pliegues de los muslos y el culito, (si es niña con movimientos desde los genitales hacia el ano y si es varón, limítate a limpiar la zona del prepucio).

Cuida el ombligo, el cordón umbilical tarda una semana en caerse. Para favorecer la cicatrización hay que evitar que se humedezca, protegerlo con gasas estériles que se renovará cada vez que se moje. Cuando dicho cordón se desprende, queda una pequeña herida, que se puede sangrar un poco. No te alarmes, porque es normal.

Debes cuidar el cabello, usa sólo un champú para niños, que no afecte a los ojos. Si le lavas todos los días y haces uso de un cepillo suave de cerda, evitarás que se forme la costra láctea. Si ya la tiene, aplica un poco de aceite para bebés y déjalo toda la noche. A la mañana siguiente un cuidadoso lavado de cabeza la hará desaparecer.

El culito de tu bebé debe mantenerse seco y limpio durante todo el tiempo. La humedad, el incremento del pH y la acción irritante de la orina y las enzimas fecales provocan unas incómodas rojeces en la zona cubierta por los pañales que se conocen con dermatitis. Para prevenirla, hay que prestar mucha atención a dos aspectos:

a) el tipo de pañal:

Al estar en contacto permanente con el bebé, debes asegurarte que ofrezca las máximas garantías en absorción, sequedad y protección de la piel. Y no sólo en el momento del cambio, sino durante todo el tiempo que lo lleva puesto.

b) los métodos de limpieza:

En cada cambio de pañal, es necesario prestar atención en los restos de suciedad que quedan sobre su piel. Limpiar sólo con agua y esponja no es suficiente, por lo que es recomendable utilizar un tipo de toallita impregnada de una loción protectora.

Si después de seguir estos pasos detectas el menor síntoma anormal, procura consultar al pediatra. De esta manera, te aseguras por completo que se delicada piel se mantenga sana y suave.

Es aconsejable dar el pecho a tu hijo alimentándole con leche materna. La lactancia materna produce efectos beneficiosos en el desarrollo tanto físico como mental de tu hijo.

Sabemos que el bebé para crecer físicamente, necesita alimentarse de manera adecuada, pero también necesita el contacto físico con un cuerpo cálido, el de su madre.

Tu hijo sabe autorregularse. Por ello puede comer cuando quiera, es aconsejable que mame unos 10 minutos de cada pecho, y que la lactancia se mantenga de 4 a 9 meses.

El bebé debe abarcar gran parte de la areola con la boca, no sólo el pezón.

Para dar el pecho, conviene que la madre se encuentre cómoda y relajada en un lugar tranquilo. Madre e hijo necesitan intimidad.

Si tu hijo tarda en mamar, o se duerme, la habitación estará iluminada, si es nervioso requerirá un ambiente en penumbras.

Cuando no sea posible la lactancia materna, el pediatra te recomendará la leche que necesita tu bebé y en que cantidad.

Las tetinas ideales son las que se parecen por su forma y consistencia al pezón materno, es importante que tenga un orificio adecuado.

Para preparar el biberón tienes que lavarte las manos. El biberón se prepara con agua mineral o agua hervida 10 minutos. Llena el biberón con el agua y deja que se enfríe para agregar entonces la leche en polvo. a cada 30 cc de agua le corresponde un cacito de leche (sin presionar), elimina lo que sobra pasando un cuchillo sobre la superficie. Enrosca la tetina y sacude el biberón para que la leche se mezcle. Si preparas varios biberones guárdalos en la nevera. Cuando hayas templado un biberón empléalo, si tu hijo no consume todo, tira el resto.

La esterilización en frío del biberón se realiza por medio de una solución química especial, se venden en farmacias y se agrega al agua. El agua debe renovarse cada 24 horas y requiere una hora y media de esterilización. Es preciso evitar la mezcla de biberones esterilizados con los usados para impedir la contaminación.

El primer paseo dependerá de las condiciones atmosféricas. Si el tiempo lo permite puedes sacarlo. El aire puro y fresco y las variaciones de la temperatura, si no son demasiado bruscas, contribuirán a que su organismo se tonifique y se vuelva más resistente a las infecciones.

En caso de niebla, atmósfera muy contaminada o días de viento, evita salir de paseo con el bebé. La lluvia no constituye un obstáculo.

Si tu hijo está enfermo o febril puedes llevarlo al médico o al hospital sin ningún problema, pero no lo saques de paseo.

Tu hijo dormirá durante las primeras semanas entre 14 y 20 horas diarias, haciéndolo normalmente entre toma y toma. Comenzará con una fase de sueño ligero, por eso se despierta con mucha facilidad, tardando unos veinte minutos en pasar a la fase profunda.

Antes de acostarle asegúrate de que está limpio y bien alimentado. Durante la noche, si se despierta intenta calmarlo sin cogerlo en brazos.

La postura más aconsejable para que duerma tu hijo es de lado.

El colchón de la cuna deberá ser transpirable para asegurar la temperatura y humedad adecuada para la comodidad del bebé, lavable para garantizar su higiene y ergonómico con la dureza necesaria que haga imposible la formación de huecos, si está boca abajo, evitando que inhale el aire espirado (factor de riesgo relacionado con el factor de muerte según estudios realizados en USA).

Al nacer, la piel de tu hijo es especialmente delicada. Tienes que procurar vestirle con ropa de algodón o batista para evitar cualquier respuesta alérgica. También es conveniente que la laves con un jabón neutro y la planches antes de que la estrene.

Elige prendas de cuello y mangas anchas, camisetas largas que tapen la barriguita y faldones que faciliten el acceso al pañal. Cuando esté más acostumbrado a llevar ropa, podrás vestirle con más coquetería. De momento lo que prima es la comodidad.

Elimina de su vestuario las lanas de angora, podría inhalar los pelos de la lana suelta, los lazos y los cierres con imperdibles.

Debes realizar la primera visita al pediatra alrededor de los 10 días del nacimiento. Durante el primer mes semanalmente, se le controlará la ganancia de peso y su desarrollo; en el segundo mes se hacen controles quincenales; en el tercer mes mensuales y a partir del año cada seis meses.

La habitación de tu hijo debe tener un ambiente alegre y adecuado, mantén la temperatura unos 20 grados, procura que sea luminosa y que tenga pocos ruidos. A partir del cuarto mes sería aconsejable que tuviese su habitación propia.

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