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Centro de Salud de San Pedro Alcántara
La Diabetes
Higiene y salud
Complicaciones
de la circulación (vasculares)
Las alteraciones de la circulación en los grandes vasos pueden provocar desde molestias en las piernas hasta gangrena y ataques al corazón. Para evitarlas se hacen necesarias, además de mantener un buen control de glucosa en sangre, otras medidas como no fumar, una dieta baja en grasas animales, y un buen control de la tensión arterial. Estos problemas también aparecen en los no diabéticos, pero en los diabéticos el riesgo es mayor, por lo que las precauciones también deben ser mayores. Cuando las complicaciones diabéticas se dan en los pequeños vasos o capilares se pueden producir alteraciones de la vista o del riñón. (Retinopatía diabética y nefropatía diabética). Es conveniente revisar periódicamente la vista (fondo de ojo) una vez al año para detectar con tiempo la retinopatía diabética y actuar antes de que sea irreversible y pueda abocar al diabético a la ceguera. Asimismo el médico también podrá detectar problemas renales en el diabético mediante las pruebas apropiadas que se realizarán una vez al año. (microalbuminuria). Aunque ha habido avances muy importantes en el tratamiento de las enfermedades de los ojos y de los riñones del diabético (Fotocoagulación, diálisis, transplante renal), es preferible prevenir su desarrollo mediante un óptimo control de la glucosa.
Cuando las complicaciones afectan al sistema nervioso se pueden producir problemas como: impotencia en el hombre, entumecimiento y hormigueo de los pies y parte inferior de las piernas, dolores de tipo "ciática", problemas en el funcionamiento de la vejiga y el intestino, etc. Todos estos problemas, generalmente, pueden evitarse mediante el buen control.
Los pies son uno de los lugares que más problemas pueden originarle al diabético. Muchas veces se pierde sensibilidad en los pies y el diabético no se percatará de pinchazos, roces, cortes u otras alteraciones en los mismos. Por lo tanto debe de cuidarlos con especial esmero para evitar la aparición de erosiones, infecciones y en último término gangrena, que puede conducir a la amputación de la extremidad.
Es conveniente lavarse los pies cada día con agua templada y secarlos bien, procurando secar también los espacios entre los dedos, observando mediante un espejo de mano si hay cortes o cambios de color. Si hay cortes, es necesario lavarlos con agua salada y si hay cambios de color debe acudir al médico. Las uñas de los pies debe cortarlas en línea recta, nunca arrancarlas, y limarlas después para que los bordes no erosionen los dedos. Si las uñas son gruesas o su vista no es buena haga que otra persona se las corte o acuda al podólogo. Si la piel está seca frótela con lanolina, aceite o crema hidratante.
Procure no llevar zapatillas durante mucho tiempo, es mejor calzar zapatos. Cuando se compre zapatos evite los estrechos para que no le aprieten ni deformen los dedos de los pies. Si es preciso utilice plantillas ortopédicas y realice revisiones periódicas.
Procure no caminar con los pies descalzos sobre superficies rugosas (playas, piedras...) para evitar cortes en los pies. No se siente cerca del fuego o del radiador. No se siente con las piernas cruzadas, ni lleve ligas o calcetines ajustados, ya que dificulta la circulación sanguínea. No utilice parches para callos. Si los tiene vaya al podólogo. Recuerde revisar con la mano el interior del calzado antes de ponérselo. Es conveniente que visite al podólogo una o dos veces al año. Él cuidará de sus pies y detectará cualquier señal de peligro antes de que sea demasiado tarde.
Comunique al médico cualquier señal de peligro como:
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